lunes, 11 de noviembre de 2013

cromotopía




Percorro un laberinto de Círculos
Sentindo as embestidas da ausencia en cada liña.

Xiros e reviravoltas
O fume do tabaco tinxe de gris as lembranzas.

E a mandala segue en branco.



Emilie Simon prolóngase en cada sílaba.
Dita a cor dos teus ollos, a cor sobre os teus ollos.


E acontece. De súbito acontece.
Vermello intensamente no centro.
Lilas que a aloumean.
Unha serpe de vinte cores que a divirte.
O Atlántico é a túa cantiga de berce.

Enmarco a mandala do teu Corpo.
A cromotopía da undécima musa.

Percorro un labertinto de círculos.

E onde vivían dúas cores,

atopo espazos de luz, de Terra e complicidade.

sábado, 4 de mayo de 2013

La musa y la geometría



Atraviesa mis pensamientos, congestiona mis prosas, cambia el final de mis sueños.

Se esconde detrás de los árboles y aparece en ciudades en las que nunca hemos estado.

Hace que escriba poesía.
“Y si rima es verdad”

Ha cambiado todo de sitio e incluso las palabras han intercambiado entre ellas su significado. Me ha dado un nuevo diccionario.

Hizo de la distancia un recordatorio. El destierro se torna ahora castigo y yo estoy a punto de cumplir con mi pena. La transitaré con la alegría de quien sabe que pronto volverá al hogar.

Hay algo increíblemente hermoso en el acto de cerrar un círculo.  


domingo, 27 de enero de 2013

La arquitectura de mi habitación






La habitación de Monique es un espacio onírico de palabras escurridizas e intangibles. El lugar en el que las imaginaciones lo llenan todo de verbos imposibles y adjetivos que todavía no han sido pronunciados. Esta habitación sin paredes ni fronteras en la que la noche sólo puede seguir anocheciendo y los colores no hacen otra cosa que reinventarse, es la habitación en la que siempre nos imagino.
Me he capturado y sufro el síndrome de Estocolmo. ¿Por qué querría ser liberada si sólo aquí mis deseos más íntimos, imposibles y valientes se construyen y mantienen sólidos por mucho que sople la realidad ahí fuera?

Para siempre podría seguir anocheciendo.

Es un espacio que nunca será escrito, en el que se halla lo mejor de mí. Entre una línea y la siguiente siempre hay un sueño.

La habitación de Monique.com es un esbozo, un retrato trazado sin pulso firme. Son las instrucciones que guían mis sueños.

Lea detenidamente las instrucciones de este esbozo y consulte con su onironatua.  

Imagino palabras, invento mujeres, construyo paisajes, diseño colores. A veces me fumo un grelo para acelerar los tiempos verbales y a veces me pongo clásica con la música para que ella aparezca detrás de cada giro o al final de cada vuelo.


No existes pero te invento. No existirás pero yo ya te he inventado. Y
entre una línea y
la siguiente,

Quiero que seas tú la que humedezca mis palabras. Quiero que seas tú la que libere mis verbos más ardientes.
Eres mi sueño más real. Soy incapaz de despertar.

un sueño.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Un círculo


Tan sencillo.
Tan bonito.

Sonríe.
Y sonreíste.


Hablar de la nieve como si fuese lo más importante del mundo.
No había nada más importante.

Buenos días y que solo tú escuches mi voz. Mirarme y saber que solo te lo decía a ti.

Seguirte porque es lo único que puedo hacer. Que decidas que mejor nos acompañemos.

Me convertiré en tu juglar y cantaré a Rich:
Apareciste en mi continuum para alegrar mi existencia.


Sonríe.
Y sonreíste.


Tan bonito.
Tan sencillo.

domingo, 18 de noviembre de 2012

hola


La típica persecución.
Corro entrecortadamente y respiro con torpeza. Al girar la esquina los colores siguen siendo ocres grisáceos. No hay líneas definidas y nunca, nunca-nada es lo que parece.
Nunca vuelo cuando me persiguen. Prefiero entrecortadamente y con torpeza avanzar.

-¿Es necesario respirar en los sueños?
-Es necesario huir.

La tópica persecución.
Mi piel se va desprendiendo de células muertas y absurdas. Todo aquello que fue tocado, conmovido y excitado ha abonado el camino de la memoria. Ahora luzco un traje nuevo. Corro entre calles habitadas de pretéritos.

-¿Es necesario respirar en los sueños?
-Es necesario buscar.



Hay adioses que deparan holas.

Ahora.
Ahora voy a pensarte y convocarte a mis sueños. Te invito a la libertad que año tras año he ido construyendo.
Podrás bailar sin ritmo, cantar sin afinar, comer con las manos y despertarte cuando te plazca. Podrás volar con o sin técnica, emigrar y volver al instante, reír con fuerza hasta que se vayan todos los fantasmas. Podrás acompañarme por calles que nunca nadie ha pisado porque solo mi imaginación las creó o podrás tú misma guiarme por los caminos que quieras inventar. Te invito a soñar y ser soñada. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

SPEECH-SEX ACT


AMAZONAS
 
Al principio, si alguna vez hubo un principio, todas las amantes se llamaban amazonas. Y vivían juntas, amándose, celebrándose, jugando, en aquel tiempo en que el trabajo todavía era un juego.
Monique Wittig
 



Sabia Loca, que está ahora por tierras riojanas, me miró fijamente, como siempre hacía, para decirme ya está, ya pasó. De vez en cuando la recuerdo, de vez en cuando me lo recuerdo. Sigue funcionando. Una nana compuesta por un estribillo únicamente. Ya está, ya pasó.

Tengo conversaciones interminables mientras trabajo en la fábrica. En silencio.
-¿No seré demasiado lesbiana?
-Nunca se es demasiado lesbiana.
Ante esta inmediata respuesta –pensada entre risas pícaras- vuelvo a mi primera pregunta.


Donde antes había una Musa, existe ahora un ejército de amazonas. Provocan sonrisas, intempestivas casi todas ellas y yo voy poniendo excusas allí donde surgen. Busco sus miradas, nada más que eso. A veces, si tengo suerte, también me hablan. Y en mis dedos aparece el escalofrío que precede a las palabras. Garabateo prosas que también yo, Jasper Gwyn,  podría titular, “Escenas de libros que nunca escribiré”.

Porque

”Esté yo donde esté y venga de donde venga, mi lengua es lesbiana”
 Sandra Lahire

miércoles, 3 de octubre de 2012

Mi puerta


La inmaterialidad de los recuerdos me trae de cabeza. Y en mi cabeza los pensamientos son caprichosos al escoger sus caminos.
Recuerdos y pensamientos se hacen cuerpo en mis sueños. Ya una tiene que preguntarse qué fue primero. ¿El sueño, el ánimo?
Me despierto sobresaltada, me estiro completamente en mi afán por dejar atrás el territorio onírico que esta noche era zona conflictiva. Los daños colaterales me acompañan mientras escribo. Pero sé que si sigo bailando con las letras me sentiré mejor. Siempre es esta mi mejor terapia. Ver cómo las palabras se van creando delante de mis ojos y ya son,  ya son reales. Es mi puerta hacia la maravillosa levedad del ser.

La inmaterialidad de los recuerdos. Hubo un tiempo en que nos pusimos deberes. Yo debía pensar en lo malo y ella en lo bueno. Quizá ambas tendíamos a aferrarnos a la parcialidad del detalle sin ser capaces de ver el cuadro. El tiempo ha vuelto a pasar y creo que todavía me falta perspectiva. No puedo darle al repit ni ver a cámara rápida lo que ocurrió. En ocasiones me sumerjo en retales de mi memoria con tal intensidad que temo quedarme atrapada en sus redes.
Llegan las pesadillas y descubro que no son sus palabras las que me ofrecen consuelo.
Me siento egoísta por momentos.

Los pensamientos son caprichosos. A veces me siento cansada. Ideacionalmente cansada. Me obligo, me fuerzo, a acelerar las reflexiones. No quiero que sea el tiempo el que todo lo cure.
“Recordar las anteriores notas mentales”. Tengo mis trucos, mis frases breves y concisas  (juegos populares-be myself-ya pasó-tres veces).

Llevo meses, quizá años, soltando lastre. Elevándome cual globo liberado. Y hace un mes llegué a esta nueva casa, mi nueva casa. Llena de buenas vibraciones, llena de futuro. Es, ahora sí, mi habitación de Monique. Me encuentro cómoda entre estas paredes verdes, alegres y luminosas. Me siento tranquila. Escucho música y mis discos, repentinamente, carecen de pasado. Como si los escuchase por primera vez.
Entonces… entonces los sueños me dicen que debo dejar atrás el vínculo que tan a fuego me unía a ella.

En mi pesadilla había una casa en la que habitaba demasiado pretérito. Las paredes eran las paredes de casi todas las casas en las que he vivido. Estaban todos los muebles. Sofás de infancia, sofás de amante lesbiana. Cocinas ligeras y espaciosas convertidas en talleres. Adornos y pasillos. Todo reunido, todo acumulado. ¿Dónde está la puerta?




Comienzo a escribir.

Rozo las nubes. Están llenas de palabras. Sonrío.