martes, 10 de julio de 2012

mares y dichas


Vayámonos de viaje a esa ciudad en la que ninguna ha estado. Démosle un nuevo nombre al mar y hagámoslo nuestro. Vamos a pintar nuestros cuerpos de sal para que sepan a azul.
Que sean libres las palabras para narrarnos. Que fluyan los gritos hasta que se conviertan en tatuaje.

El placer es desconocido, nombrable, salado y azul. El placer ejerce su derecho a gritar entre gemidos y puede convertirse en un perenne estado de dicha.

Un poco de magia, por favor.

Y donde había ausencias y vacíos aparecieron las sonrisas. Y las noches más oscuras se llenaron de luz.

Mírame.


Mírame.


“Mujeres con mar de fondo”. Pintarnos en un cuadro y enmarcarlo con nuestras risas.

Un poco de ilusión, por favor.

El futuro será el verbo que cantemos mientras bailamos el presente.
Vamos a soñarnos y tocarnos. Vamos siempre a devorarnos los cuerpos mientras le hacemos un vudú a los miedos.



Y, mientras tanto-tanto mientras, te seguiré escribiendo.